Arte
Lo más destacable es sin duda el retablo mayor, realizado a finales del siglo XV principios del XVI. Se sitúa en el frente del presbiterio del templo y constituye un magnífico ejemplar de la escultura hispano-flamenca. Consta de un banco con dos portadas laterales sobre la cuál se articulan tres cuerpos en sentido horizontal y tres calles en sentido vertical, prolongándose la calle central en el ático, estando el conjunto enmarcado por un guardapolvo.
Todo el retablo está realizado en alabastro dorado y policromado, a excepción del remate superior barroco, compuesto por cinco esculturas de bulto redondo, talladas en madera y decoradas igualmente con policromía.
En el banco se sitúa al centro la imagen titular de Santa María de El Paular rodeada de ángeles que se fecha en el primer decenio del siglo XVI, sustituyendo a la primitiva.
Una cornisa con decoración vegetal da paso al primer cuerpo, el cual está dividido en seis casas, que albergan relieves con un programa iconográfico relativo a la vida de la Virgen, con las siguientes escenas de izquierda a derecha: «Presentación de la Virgen», «Anunciación», «Visitación», «Natividad de San Juan», «Nacimiento de Cristo» y «Adoración de los Reyes Magos».
El segundo y tercer cuerpo también se dividen en cuatro casas cada uno (siendo más anchas las de los laterales), que albergan escenas relativas a la vida, pasión y muerte de Cristo. Los relieves del segundo cuerpo son los siguientes: de izquierda a derecha, «La presentación», «Purificación y Candelaria», «El bautismo de Cristo», «La santa cena» y «El prendimiento», mientras que en el tercer piso nos encontramos: «La flagelación», «Camino del Calvario», «La crucifixión» y «Piedad y lamentación».
En la parte superior, el ático se divide también en dos escenas con relieves relativos a la «Resurrección», que cierran el programa iconográfico con la representación de «La bajada de Cristo a los infiernos» y «La Resurrección».
Todas las escenas se cubren con chambranas caladas de tracería gótica.
Completa la decoración del retablo, el resto de figuras de santos y santas que se distribuyen por toda la superficie en el guardapolvo y entrecalles, así como todo un repertorio de detalles arquitectónicos en los fondos de los relieves y motivos decorativos vegetales, animales, humanos y fantásticos entre el rico follaje orgánico de la mazonería.
Por último, en la parte superior del retablo nos encontramos con una serie de esculturas de bulto redondo realizadas en madera, entre las que figura un Calvario dispuesto sobre el ático, la imagen de San Juan Evangelista sobre la calle lateral izquierda y la de San Bruno sobre la derecha.
Si bien se desconoce su datación y procedencia, el Calvario podría fecharse a finales del XVI o principios del XVII, mientras que San Juan Bautista y San Bruno se atribuyen a los talleres madrileños del siglo XVII.
Estado de conservación
Se han realizado intervenciones de conservación del retablo en los siglos XVI, XVII y XVIII, que se han identificado como primero y segundo período, y en un tercer período que abarcaría desde finales del XIX (1896) hasta nuestros días.
En el año 1956 se tiene constancia de una «intervención» sin acierto sobre el retablo. Posteriormente y tras el deterioro progresivo y generalizado del retablo, se interviene nuevamente en la década de los años setenta. La última intervención de conservación tuvo lugar en 1997.
También cabe mencionar el Transparente, el Claustro y sus jardines, la Capilla Capitular, el Patio de la Cadena y del Ave María con la Capilla de los Reyes, la Iglesia y su Atrio.
Próxima Exposición de las Pinturas de Carducho
Entre 1626 y 1632 el pintor Vicente Carducho realiza cincuenta y seis cuadros de iconografía cartuja de más 10 metros cuadrados cada uno, para el Monasterio de El Paular. Todos los cuadros han sido restaurados en el museo del Prado de Madrid y acaban de regresar en El Paular para ser expuestos a lo largo de todo el claustro, en su lugar original.
A causa de la llegada de los cuadros de Carducho a El Paular, se están realizando unas grandes obras en el Claustro, habilitándolo para albergar esta gran exposición. Durante el tiempo que duren las obras, el claustro no se puede visitar.